programadenormas.jpg
tapaenero2010.jpg
PCBlogo.jpg
Lista de e-mail
E-mail:

Suscribir
Desuscribir

Agregar a favoritos

Mas leidas:
Tendencias de la Banca en Argentina
Visión de los Ex Presidentes del Banco Central de la Republica Argentina
Visión de los Ex Presidentes del Banco Central de la Republica Argentina
Discurso Aldo R. Pignanelli
Discurso de Ricardo E. Maitsch

Ediciones anteriores
Noticias del dia:
  alm
fibafin1.jpg
Tendencias de la Banca en Argentina

XVII CONGRESO INTERNACIONAL FIBAFIN

Tendencias en elSistema Financiero Argentino:Intentando dejar atrás la Crisis

Realizado para laAsociación de la Banca Especializada

Buenos Aires, Noviembre de 2002Av. Corrientes 222  3er. PisoC1043AAP – Buenos Aires – ArgentinaTel. y Fax: (5411) 4313-5889e-mail: alpha@estudioalpha.com.ar

INDICE

Tendencias en el Sistema Financiero Argentino............................................ 1

Introducción................................................................................................................................... 1

I.     La situación previa a la crisis.............................................................................................. 2

II.    El desarrollo de la crisis........................................................................................................ 9

III.  El Sistema Financiero que quedó.................................................................................... 16

IV.  Las necesidades de cambios............................................................................................ 22

V.   Superando la crisis.............................................................................................................. 28

 

TENDENCIAS EN EL SISTEMA FINANCIERO ARGENTINO:

INTENTANDO DEJAR ATRÁS LA CRISIS

INTRODUCCION

·         El sistema financiero argentino desarrolló en los ’90 normas estrictas en materia de liquidez y solvencia adaptándose a las normativas internacionales. En ese marco tuvo una fuerte expansión caracterizada por una elevada dolarización de los activos y pasivos de las entidades financieras, una importante participación de instituciones de capital extranjero y un fuerte desarrollo de la banca de individuos y de los préstamos al consumo.

·         El sistema financiero argentino superó en esa década crisis financieras de países emergentes (México, Sudeste Asiático, Rusia, Turquía, etc.) pero finalmente no resistió a la crisis macroeconómica que terminó con el régimen de la convertibilidad, desatada ante la desconfianza sobre la capacidad del Estado Nacional de hacer frente a los vencimientos de la deuda pública. La economía en su conjunto y el sistema financiero en particular soportó desde fines del año 2001 un conjunto de medidas que significaron la pérdida de la seguridad jurídica, el desconocimiento de los derechos de propiedad y una creciente desconfianza sobre las instituciones financieras.

·         Luego de más de un año de constante deterioro el sistema financiero comienza recién a estabilizarse desde el punto de vista de su liquidez, teniendo que definir las necesidades de su reestructuración y las bases para su recuperación.

·         El análisis de las características de la crisis financiera que se está viviendo, su impacto sobre la estructura patrimonial y de resultados del sistema, y las necesidades mínimas del futuro sistema financiero nos ayudarán a analizar las tendencias futuras de la banca y los caminos a transitar a efectos de alcanzar su recuperación.

I. La situación previa a la crisis

El sistema financiero argentino tuvo grandes cambios estructurales durante la década del 90 caracterizadas por el establecimiento de exigentes regulaciones prudenciales, un notorio incremento en la participación de entidades de capital extranjero en línea con la mayoría de los sectores de la economía y un fuerte desarrollo del crédito al consumo.

Al momento del comienzo de la crisis financiera (que podemos ubicar a mediados del 2001) el sistema financiero presentaba como características principales:

3       

Dos años sin crecimiento: Donde se distingue el caso argentino al tiempo de iniciarse la crisis financiera en relación a muchas otras crisis internacionales. En ellas el crédito comúnmente venía creciendo en un marco de sistemas financieros con ausencia de normas prudenciales estrictas y pobre supervisión. En el caso argentino en un contexto donde la actividad económica había comenzado a disminuir a partir de mediados de 1998 el crédito comenzó a caer desde 1999 y a junio de 2001 había disminuido un 13%.

3        

Con un sistema financiero con diversos tipos de entidades: Que había adquirido una fuerte presencia de entidades de capital extranjero y presentaba instituciones con distinta focalización del negocio financiero: La banca universal de amplia cobertura nacional,  creciente presencia extranjera y participación en todos los segmentos del negocio financiero; La regional con ventajas competitivas en sus zonas de influencia y con amplia presencia de entidades que habían sido privatizadas en años anteriores; Las entidades especializadas de gran número y tamaño pequeño, focalizadas en uno/ dos productos, con creciente presencia en los segmentos de individuos y pymes; Entidades mayoristas más dedicadas al comercio exterior, atención de grandes empresas y negocios de tesorería y los bancos públicos de diverso tamaño y liderazgo en el crédito en el interior del país. En los últimos cinco años previos a la crisis del 2001/02 contrasta la desaparición de entidades regionales en el pos Tequila (fusiones, absorciones, cierres) y la privatización de bancos oficiales de provincia con el incremento en el número de entidades especializadas focalizadas fundamentalmente en el negocio de préstamos al consumo.

Los distintos tipos de entidades están orientadas a distintos negocios y su participación varía en los distintos segmentos del mercado. Por tamañlo de activos la banca universal y la banca pública ( las entidades de mayor dimensión individual) lideran claramente el sistema financiero argentino. En términos de cantidad de clientes de préstamos la banca pública reduce su participación y la aumenta la banca regional y fundamentalmente la banca especializada que enfoca su actividad hacia las empresas de menor tamaño y los individuos de menores niveles de ingreso relativo. A su vez, ubicados en el segmento de crédito al consumo la presencia de la banca especializada aumenta claramente si se considera no sólo el stock de cartera en el activo de estas entidades sino también la cartera negociada a través de fideicomisos como la cartera vendida a otras entidades (usualmente universales).


3         Condiciones de liquidez superiores al mercado internacional: La regla de la ley de convertibilidad exigió, debido a sus limitaciones para que el Banco Central actuara como prestamista de última instancia, normas de liquidez exigentes superiores a las vigentes internacionalmente. Y así se mantuvieron hasta la crisis con integraciones de liquidez que superaban las demandas que podrían generar crisis como las que había tenido Argentina en el pasado (por ej. Tequila).


3        

Sólidos indicadores de solvencia debilitados por la relevancia de los activos públicos: El sistema financiero argentino presentaba elevados requisitos de capital integrados en exceso por las entidades. La creciente presencia de activos públicos,  que no exigían capital adicional y no se previsionaban, fue minando en la realidad ese exceso de capital - especialmente en el grupo de entidades con fuerte exposición al sector público nacional y provincial- a medida que el valor de mercado de dicha deuda fue bajando claramente de valor.

 

3         El descalce real de monedas: El sistema financiero estaba básicamente dolarizado si observamos la composición de activos y pasivos por moneda. Los pasivos estaban un 68% en moneda extranjera y los activos dolarizados en un 66%. Por tanto el patrimonio neto estaba cubierto un 54% en moneda extranjera. La confianza en el régimen de convertibilidad llevó a que deudores del sistema financiero (individuos y empresas) se endeudaran en moneda extranjera,  a efectos de reducir su costo de financiamiento, a pesar de tener sus ingresos en moneda local. Por ello si se  consideraran los préstamos en dólares otorgados a individuos y pymes como otorgados en moneda local la situación patrimonial en términos de monedas cambiaba claramente a tener un patrimonio dolarizado en un 37% para el sistema total y con más pasivos en dólares que activos en dólares, por ejemplo, en la banca universal.


 

Ello aumentaba el riesgo real del sistema financiero frente a una eventual devaluación del peso que luego se produjo a comienzos del 2002.

3         Baja rentabilidad promedio con fuertes diferencias entre los distintos tipos de entidades: La rentabilidad sobre patrimonio estuvo cercana al 3% anual, por debajo del promedio internacional, y con diferencias entre los distintos tipos de entidades. Los bancos universales presentaron resultados por encima del promedio rondando el 8% anual en forma bastante estable, al igual que los regionales aunque con mayor inestabilidad. La banca pública con peor calidad de cartera y los mayoristas con bajo volumen de negocios se ubicaron en el 1% anual. Las entidades especializadas presentaron una rentabilidad elevada en aquellos segmentos vinculados a los préstamos al consumo.


 

3         Una ecuación de rentabilidad difícil de cambiar: Donde detrás de esa baja rentabilidad promedio se encontraba, a pesar de la mejoría que se había registrado en términos de eficiencia en los últimos años frente a otros sistemas financieros internacionales, una situación que indicaba un mayor margen de intermediación que se veía más que compensado por mayores costos operativos y superiores cargos por incobrabilidad de las carteras de crédito en el marco de un menor leverage en relación a los standards internacionales.



II. El desarrollo de la crisis

            Las experiencias internacionales indican que las crisis financieras pueden tener distintos orígenes:

           Exagerada expansión del crédito al sector privado

           Insuficiente regulación prudencial y supervisión bancarias

           Prematura liberalización de capitales y aparición de nuevos bancos

           De origen microeconómico: Como por ejemplo insuficiente diversificación crediticia, exagerados descalces de plazos y monedas, inapropiados esquemas de incentivos para el management premiando el volumen, entre los principales.


            En el caso argentino la crisis financiera se origina en el año 2001 claramente por un desequilibrio macroeconómico: En el curso del año se fue acentuando la desconfianza sobre la capacidad del Estado Nacional de hacer frente a los vencimientos de su deuda lo cual repercutiría sobre la solvencia y liquidez del sistema financiero. Los depositantes de mayor tamaño y más especializados comenzaron así a retirar sus depósitos en el entendimiento que este proceso terminaría en restricciones a la salida y pérdidas de valor de sus depósitos.

            Esta crisis argentina ha tenido características de carácter sistémico ya que ha sido bien generalizada y si consideramos el año 2001 (la primer parte de la crisis) se puede observar que los distintos tipos de entidades mantuvieron estable su participación en los depósitos.

Durante el período que abarca todo el año 2001 y el primer semestre del 2002 los depósitos cayeron un 41% ($ 40.000 millones), un 40% de ese total en el 2001 y el 60% remanente en el primer semestre del ´02. Esta caída no tiene antecedentes en el sistema financiero argentino y ha excedido largamente la crisis del Tequila de 1995 que alcanzó desde finales del ´94 hasta mediados del ´95 una caída máxima del 17% (u$s 8.100 millones).

La crisis argentina actual está excediendo largamente los antecedentes internacionales. Una muestra del desarrollo de algunas crisis financieras internacionales indica la siguiente evolución de los depósitos:



La crisis argentina estaría mostrando entonces una corrida de depósitos mucho más profunda y prolongada. En ella, observando el comportamiento de los distintos tipos de entidades, se ha destacado una mayor pérdida de participación en los depósitos de los bancos universales, una recuperación en la participación de la banca pública y a la banca especializada mejorando su participación debido a la transformación de otras obligaciones financieras en depósitos con la intención de los acreedores de mantener la dolarización de sus créditos de acuerdo a la normativa dictada durante el presente año.

La etapa de plena corrida de depósitos, de total desequilibrio se puede dividir en tres períodos: Jul.  ´01/ Nov. ´01, Dic. ´01 (impacto del  “corralito” antes de devaluación) y 1er. Semestre ´02. que tuvieron caídas de depósitos mensuales promedio del 3.9%, 2.2% y 4.2% respectivamente.

El primer período bien de origen macroeconómico generado ante el temor de la imposibilidad del estado argentino a financiar su deuda estuvo caracterizado por caídas generalizadas de depósitos en línea con la evolución del riesgo país, con reacciones más marcadas en los depositantes de mayor dimensión y con menores disminuciones en la banca regional debido al tipo de depositante que presentan estas entidades.

Como segundo período tomamos el mes de diciembre caracterizado por ser el mes de pleno funcionamiento del “corralito” (restricciones a la disponibilidad en efectivo de los depósitos) establecido para frenar la creciente iliquidez del sistema financiero y la pérdida de reservas internacionales. Los depósitos siguieron su caída a pesar de las restricciones, se produjo un brusco cambio en la composición de los depósitos con traspaso desde los depósitos a plazo fijo hacia los depósitos a la vista -los depósitos a plazo fijo cayeron 33% mientras que los vista subieron un 53% disminuyendo el total de los depósitos un 2.2%-, la banca extranjera presentó una caída menor al resto bajo la expectativa de los ahorristas de que estas entidades (especialmente las que operaban como sucursales de instituciones extranjeras) pagarían los depósitos.

El tercer período compuesto por el primer semestre del ´02, caracterizado por los impactos de la devaluación, la pesificación y el nacimiento del corralón (restricciones para disponer del dinero de depósitos a plazo fijo), marcó un generalizado interés de los depositantes de salir del sistema financiero de la manera posible y provocó una mayor salida de depósitos desde los bancos universales y regionales y una recuperación de la banca pública ante la situación planteada en algunos bancos extranjeros como el Scotia y las entidades del Credit Agricole.



El sistema financiero financió la crisis de liquidez con tres factores: Sus niveles de encajes (que alcanzaban al 14% de los depósitos al comienzo de la crisis), la cobranza de su cartera de créditos al sector privado, y la asistencia de redescuentos solicitada al Banco Central. La asistencia del Banco Central y la cobranza de cartera cubrieron cada una el 38% de las necesidades, el 21% lo aportó la disminución de los encajes y el 6% remanente fue financiado a través de aportes de capital.


La asistencia por redescuentos otorgada por el Banco Central que financió el 38% de la caída de depósitos durante la crisis entre julio ´01 y junio ’02 alcanzó a $ 21.000 millones equivalentes al 6% del PBI y el 32% del stock de depósitos al mes de agosto 2002. Sin normas muy precisas en su otorgamiento dicha asistencia presentó una gran concentración ya que de los 25 bancos que recibieron asistencia los primeros cuatro representaron el 80% del total de redescuentos otorgados.

Las necesidades de asistencia fueron dispares por tipo de entidades: Los bancos públicos presentan una asistencia del 42% de sus depósitos, los bancos universales del 30% mientras en el otro extremo en la banca mayorista y en las entidades especializados la presencia de los redescuentos es muy menor.


También la cobranza de la cartera de créditos al sector privado se constituyó en una fuente principal de financiamiento (38%) de la corrida de depósitos del sistema. El achicamiento de la cartera fue permanente durante la crisis, se aceleró durante el 2002 -especialmente el 2do. Trimestre-, llegando a disminuir el 33.5% en el período julio ´01/ junio ´02. Dentro de los comportamientos por tipo de deudor se puede destacar la evolución del crédito a las pymes que se redujo en un 51% frente a un 30% de las restantes categorías de deudores (corporativo e individuos). La cartera de consumo está cumpliendo con la amortización de sus cuotas mientras que la amortización del crédito corporativo se vio alentada por la pesificación aprovechada fundamentalmente por aquellos sectores más vinculados a la exportación.

Las próximas etapas

La experiencia internacional ha mostrado que las crisis financieras presentan fundamentalmente tres etapas:

·          Una etapa donde se busca la estabilización del sistema: Frenando la usual corrida de depósitos y otros acreedores que pretenden poner a salvo sus patrimonios.

·          Una fase de reestructuración: En la cual las autoridades deciden medidas estructurales en términos de la reconversión del sistema, los mecanismos de capitalización, y el rol del Estado en esas reformas.

·          Una última fase de recuperación: Donde el sistema estabilizado y reestructurado busca que pueda crecer sanamente, se recupere el crédito y se recobren las carteras con problemas.


Argentina parecería haber finalizado la primera etapa de su crisis financiera más profunda si observamos que luego de una caída del 41% en sus depósitos durante más de doce meses (julio 01/ junio ´02) ya lleva cuatro meses en los cuales los depósitos han empezado a recuperarse habiendo alcanzado un incremento total en este período (julio ´02/ octubre ´02) del 9%.

La situación sigue siendo muy frágil aunque la experiencia internacional muestra que luego de un año de fuerte crisis los depósitos empiezan a recuperarse. El suave regreso de los depósitos ha respondido a altas tasas de interés y un mercado cambiario estabilizado. Se tiene por delante el proceso de reconstitución del sistema con las limitaciones impuestas principalmente por un proceso electoral a desarrollarse durante el 2003 y un Estado en default.

III. El Sistema Financiero que quedó

La grave crisis que ha pasado el sistema financiero ha cambiado profundamente su funcionamiento, su estructura patrimonial y la dinámica de sus flujos.

A pesar que las demoras en el régimen informativo de las entidades a presentar al Banco Central hace muy difícil cualquier estimación de la situación de las instituciones financieras un análisis de las principales variables de las entidades financieras nos permiten provisoriamente revisar la situación actual del sistema. La estructura  patrimonial habría quedado así caracterizada por:

3     

Una clara menor dimensión: Con un total de activos por $ 184.000 millones estimados para el mes de agosto ‘02, un 35% menor en términos reales al vigente a fines del año 2000. Es en los depósitos donde el sistema presenta una caída claramente mayor (56% en términos reales respecto a diciembre 2000) llevándolo al sistema de los años 80.

3         Un patrimonio neto estimado en $ 20.000 millones (u$s 5.500 millones): Que se redujo un 31% en términos reales en los primeros ocho meses del 2002 y que presenta, más allá del flujo futuro de los resultados, como factores principales para la determinación de su valor los siguientes:

·         Una potencial compensación del Estado Nacional al sistema financiero por las pérdidas originadas en depósitos pesificados pagados en dólares debido a la exigencia de los amparos judiciales por un valor de $ 3.600 millones, y en la eliminación del CER (coeficiente elaborado con la inflación consumidor) en determinados préstamos a personas reemplazado por el CVS (coeficiente de variación salarial) por un total estimado a agosto de $ 3.100 millones.

·         La valuación de los activos públicos a valor técnico, aceptada por las normas contables pero hoy muy superiores a los valores de mercado.

·         La posible necesidad de mayor previsionamiento de la cartera de préstamos privada actualmente estimadas en el 18% de los préstamos privados, en el marco de una cartera irregular equivalente al 24% del total de créditos al sector privado.

3         Una estructura patrimonial que presenta tres segmentos claramente diferenciados: Un segmento en dólares calzado en sus volúmenes, con activos fundamentalmente públicos con una duration en torno a los cinco años,  y pasivos de mayor tasa y una duration algo superior a los dos años. Un segundo segmento con activos ajustados por CER (inflación minorista) que exceden la cobertura del patrimonio neto; y un último segmento de activos y pasivos en pesos con tasas de interés o a la vista.

3      

Menor Participación de los depósitos: Que han pasado a representar sólo el 36% de las fuentes de financiamiento, en el marco de una claramente mayor participación de los depósitos vista con respecto a los de plazo fijo.

3         Fuerte dependencia del sector público: Con activos públicos que representan el 48% del total de activos y el 69% de los activos que rinden interés frente al 19% y 33% respectivamente que representaban a mitad del 2001. También las entidades financieras tienen deudas con el sector público fundamentalmente a través de los redescuentos por iliquidez recibidos que alcanzan al 18% del total del pasivo. La posibilidad de netear pasivos adeudados al sector público con activos debidos por el sector público y a qué valor será una discusión de gran trascendencia patrimonial para el sector financiero. De obtenerse un neteo a valor contable la deuda pública pasaría a representar el 39% del activo de las entidades en lugar del 48% actual.

Los distintos tipos de entidades presentan diferencias de importancia entre ellas. Principalmente se podría decir que, por una parte, las entidades públicas y las universales, las de mayor dimensión, son más dependientes del sector público. Por otra que en lo que hace a su cartera de préstamos al sector privado las entidades de mayor dimensión son más dependientes del proceso de reestructuración que necesariamente tendrá la deuda corporativa mientras que las entidades regionales y especializadas verán su futuro más vinculado a la evolución de la deuda de los individuos y de las pymes.

Resultados negativos en el 2002


Las demoras en la definición del gobierno de las reglas de juego para el sistema financiero luego de la devaluación y pesificación asimétrica han determinado retrasos considerables en los regímenes informativos de las entidades financieras quitando posibilidades de seguir su evolución. Una estimación primaria de los resultados de los primeros ocho meses nos estaría indicando una pérdida anualizada (antes del ajuste por inflación) del 14,2% sobre el patrimonio neto, que determinaría una disminución del patrimonio neto de las entidades financieras en términos reales del 32% deflactado por el índice de precios combinado. Si el sistema recibiera la compensación por los amparos pagados el resultado del período antes del ajuste por inflación pasaría a ser positivo en 10% del patrimonio neto, pero en términos reales se traduciría una caída del patrimonio del 20%.

De la estructura del cuadro de resultados de este inestable 2002 se puede destacar:

·         La elevación del margen financiero: Consistente con el fuerte incremento de las tasas de interés y tasas de inflación, en un marco donde los rendimientos han sido muy volátiles en virtud de los cambios que se fueron produciendo a lo largo del período en las tasas de inflación (que ajustaban el 38% de los activos), las tasas de interés en pesos de los distintos instrumentos privados y de las letras del Banco Central.

·         El empeoramiento en la calidad de la cartera crediticia al sector privado: Determinando un aumento de las previsiones sobre el total de la cartera privada y una cartera irregular sobre el total de la cartera que alcanzaría al 24%.

·         Una mayor disminución de los gastos operativos que de los ingresos por servicios prestados: Con caídas en ambos en términos reales -estimadas en un 39% para los ingresos por comisiones y del 66% para los gastos de administración- que mejoran la rentabilidad, donde en materia de gastos y estructura se puede destacar la disminución de personal y cierre de sucursales fundamentalmente de la banca universal privada en el 2002 estimada en el 20%.

·          Una fuerte pérdida por amparos pagados: Que habría alcanzado los $ 3.600 millones en los primeros ocho meses afectando permanentemente el flujo de fondos de las entidades y que podría ser objeto de compensación por parte del Estado Nacional.


IV. Las necesidades de cambios

El sistema financiero argentino ha sufrido una catástrofe generalizada: El shock devaluatorio luego de diez años de tipo de cambio fijo con convertibilidad, la pesificación en un sistema altamente dolarizado, la pesificación asimétrica con decisiones políticas dispares entre los derechos y obligaciones de los deudores y acreedores han determinado una huida drástica del sistema financiero.

La economía necesita de un sistema financiero que funcione y para ello es condición necesaria el reconocimiento y respeto de los derechos de propiedad y la existencia de reglas. El sistema financiero a recrearse, entonces, tendrá que partir de la definición de instituciones bajo el convencimiento que serán respetadas y la definición clara de nuevas reglas de funcionamiento. Creemos que no se puede construir un sistema inviolable, inmune a cualquier tipo de atropello que pudiera en un futuro repetirse, los costos que ello implicaría en términos de eficiencia y disponibilidad de crédito serían insostenibles. Habrá que reconstruir uno, a partir de un buen diagnóstico de lo que dejó la crisis vivida, con reglas que busquen evitar los errores del pasado, que generen confianza y protejan a los inversores, que sea flexible, eficiente, que permita el adecuado funcionamiento de los medios de pago, aliente una mayor bancarización, y tenga capacidad de generar crédito hacia el sector privado.

La alternativa de una banca básicamente offshore -con captación de depósitos bajo legislación extranjera- que busca importar la confianza de las instituciones en el exterior, no puede superar su incapacidad de generar crédito a residentes locales bajo legislación extranjera. Las entidades financieras no tendrían razón de mantener sus estructuras localmente y el sistema financiero -principal fuente de crédito- desaparecería.

El “narrow banking” (que implica encajes del 100% integrados en activos líquidos de muy bajo riesgo) por su parte, sin antecedentes de aplicación internacional, generaría altos costos en términos de eficiencia y disponibilidad de crédito manteniéndose al alcance de las ambiciones políticas las elevadas disponibilidades de las entidades financieras.

Las autoridades deberán fijar nuevamente claras reglas de funcionamiento de las entidades donde las regulaciones de Basilea constituyen un andamiaje en gran medida consistente también para Argentina. La banca será en los primeros tiempos fundamentalmente transaccional -en la actualidad el 60% de los depósitos no reprogramados son a la vista- y deberá ser respaldados con encajes elevados y menores impuestos a las transacciones financieras. Las restricciones con que ha operado el sistema financiero a la disponibilidad de los depósitos y los impuestos a las transacciones financieras han hecho elevar la relación del circulante (fuera del sistema financiero) y los depósitos vista perjudicando la actividad de las entidades financieras y  la eficiencia y seguridad de las transacciones.



Generar alternativas confiables de ahorro para los depositantes será fundamental. El sistema financiero deberá ofrecer una amplia gama de posibilidades que atraigan el ahorro: Para ello las opciones en moneda local tendrán que tener las mayores variantes: plazo fijo en pesos con tasa fija, con tasa variable, ajustables por inflación, y especialmente en moneda extranjera ya que ha sido demostrado que los inversores en el país prefieren ahorrar en dólares o en moneda dura.

Para ofrecer opciones que brinden mayores garantías a los ahorristas las entidades podrían ofrecer certificados de participación en carteras determinadas de préstamos donde a la confianza en la entidad se agregaría el respaldo de dichos tomadores de crédito que deberán tener condiciones distintas según las características y riesgo de dichos tomadores de fondos. Habrá que buscar instrumentos que atraigan a las principales fuentes de liquidez locales que son: Las AFJP´s, Compañías de Seguros, y el dinero que actualmente está fuera del sistema (cajas de seguridad, etc.). Los fideicomisos financieros son una opción atractiva.

En una economía con tipo de cambio flotante será muy relevante para el sistema financiero cuidar el impacto del cambio de precios relativos sobre los tomadores de crédito y por ende sobre la salud de las carteras y de las entidades. Por lo tanto la capacidad prestable de los depósitos en moneda extranjera deberá colocarse en sujetos de crédito que generen ingresos en moneda extranjera y no estén sujetos a las oscilaciones que seguramente se producirán en los precios relativos: inflación, tasas de interés y tipo de cambio.  Las distintas colocaciones deberán estar calzadas de acuerdo al fondeo, evitando los descalces de moneda.


El sector público deberá disminuir su participación como deudor del sistema financiero. Este no deberá poder colocar nueva deuda en el sector público y las exigencias de capital   y las normas de previsionamiento para la deuda pública deberá ser similar a las impuestas para los créditos colocados en el sector privado. Ello permitirá disminuir la dependencia del sector público que presenta el sistema financiero y aumentar la capacidad prestable del sistema hacia el sector privado.

La estructura del sistema financiero deberá mantener el objetivo de tener distinto tipo de entidades financieras que conformen un sistema que se complemente y que pueda operar eficientemente. Las entidades mayoristas buscarán financiamiento en el mercado de capitales y colocarán sus fondos en otras entidades y en el sector privado no financiero (empresas e individuos) a través de productos especializados. Los bancos universales son multiproducto, con amplia cobertura geográfica nacional, muy desarrollados en lo transaccional y de amplia variedad de productos en el segmento de personas y empresas. Las instituciones de carácter regional están especializados en la prestación de servicios financieros en una determinada zona, con una red de alta capilaridad en esa zona de influencia, con ventajas en el conocimiento del riesgo de crédito regional y variedad de productos en la banca transaccional y en  los créditos de corto plazo. Las entidades especializadas dedicadas a uno/ dos productos se presentan usualmente como entidades de menor tamaño, con gran conocimiento del producto o segmento donde operan, con mucha cercanía con el cliente, mayor flexibilidad, y debería alentarse su capacidad de alta rotación de sus carteras y la generación de activos que puedan ser colocados en los mercados de capitales o vendidos a entidades de mayor tamaño del sistema. La banca de inversión deberá tener su espacio en el sistema financiero. Podrá o no estar dentro de la banca comercial pero, en el nuevo sistema financiero, tienen que tener la posibilidad de desarrollar el espacio de productos del mercado de capitales, con distintos instrumentos de captación y la capacidad de financiar negocios de corto y mediano plazo.

Las regulaciones no deberían desalentar la presencia y la actividad de las entidades de tamaño pequeño. La normativa actual sí lo hace a través de una exigencia de capital mínimo con independencia del tamaño de la entidad, exigencias de capital crecientes por niveles de tasas de interés que limitan la colocación de créditos chicos, y la existencia de costos fijos independientes del tamaño de las entidades financieras originados en auditorías, provisión de información al Banco Central, etc.

El Estado debe contribuir a institucionalizar lo más posible el sistema. Aquellas entidades que operen en el negocio financiero fuera de la órbita del Banco Central deberán sufrir todo el rigor de la ley, en un país actualmente con mucha actividad financiera marginal.

El proceso de reconversión del sistema financiero necesitará del apoyo de los organismos internacionales ya para poder reforzar el rol de prestamista de última instancia del Banco Central y generar así mayor confianza en los ahorristas, como en la posibilidad en la reestructuración de activos bancarios que será más difícil de llevar adelante en el marco de un Estado en default.

V. Superando la crisis

El objetivo de este capítulo es mirar los más probables comportamientos que presentará el sistema financiero argentino en los próximos 1,5/ 2 años partiendo de la crisis vivida en el último año y medio y su situación actual, y suponiendo a partir de aquí un país donde se vuelvan a respetar las instituciones y  los derechos de propiedad.

El sistema financiero iniciará el proceso de reestructuración que deberán definir las autoridades y que seguramente nos llevará los próximos dos años. Las autoridades deberán en primer término tomar conocimiento de la magnitud de la crisis en términos de solvencia aspecto que no se produciría antes de los próximos seis meses debido a las demoras en la actualización del régimen informativo a presentar al Banco Central que están teniendo las instituciones financieras. A partir de allí vendrán las medidas que según la profundidad de los problemas de solvencia encontrados deberá pasarse a los procesos de recapitalización y reestructuración de préstamos de empresas y particulares. El proceso debería ser menos traumático que el vivido en otras experiencias internacionales (países asiáticos, etc. ). Al inicio de la crisis la situación en materia de solvencia era relativamente mejor en nuestro país a partir de una normativa más exigente y un proceso de consolidación más activo.

El sistema se reiniciará con bajo volumen básicamente transaccional y su recuperación será lenta. Lo transaccional se está manteniendo en sus valores nominales históricos -luego de la salida de depósitos no transaccionales atrapados en el “corralito”- a pesar del elevado nivel del circulante originado en las restricciones a la disposición de los depósitos impuestas a principios del 2002 y en la existencia del oneroso impuesto a las transacciones financieras. La diferencia es que lo no transaccional libre prácticamente había desaparecido y en la actualidad alcanza a sólo el 15% de los depósitos totales.


Las condiciones económicas y las medidas del gobierno adoptadas desde fines del 2001 -corralito, devaluación, pesificación, corralón- hicieron que una gran porción de los ahorristas sufriera un fuerte deterioro patrimonial por lo que su vuelta será (si se produce) muy lenta. De los $ 65.000 millones de depósitos reprogramados a principios de año, sólo el 10% ha recuperado sus dólares a través de la acción de la justicia y los amparos.

Adicionalmente a los $ 24.000 millones de depósitos privados que salieron del sistema en los primeros ocho meses del ´02 (incluyendo la diferencia pagada por los amparos al dólar libre) están los u$s 15.000 millones que huyeron del sistema en el segundo semestre del ´01 y que son 3,7 veces superiores a los depósitos a plazo fijo de libre disposición que están actualmente en el sistema. Habrá entonces que generar instrumentos para intentar el regreso de una parte de ellos.

Los depósitos, entonces, irán volviendo al sistema. Parte del elevado circulante fuera del sistema financiero irá volviendo a depósitos vista en los bancos a medida que desaparezcan los temores a nuevas restricciones a la disponibilidad de los fondos y se reduzca el impuesto a las transacciones financieras. El dinero de ahorro tendrá, como dijimos, un regreso más lento. Un primer ingreso estará originado en aquellos inversores atraídos por la expectativa de altos rendimientos en términos de dólares que permanentemente vigilarán la relación entre tasas en pesos y evolución de tipo de cambio. Y otro grupo de inversores serán aquellos que exigirán garantías adicionales a las entidades financieras y preferirán participar en los riesgos y seguridades implícitos que representen determinados tomadores de crédito del sistema financiero a través de instrumentos como los certificados de participación en fideicomisos u otros de similares características.


El sistema será altamente dependiente del comportamiento del sector público como deudor. Y necesitará que el Estado cumpla con sus compromisos a partir que en la actualidad éstos alcanzan a representar el 68% de los activos que rinden interés. Su situación estará estrechamente vinculada a la negociación de la deuda pública externa que se desarrollaría a partir del segundo semestre del 2003 y que no llevaría menos de un año de negociación. La deuda pública presente en los activos de las entidades financieras representan el 15% del total y por tanto los acreedores externos exigirán un esfuerzo homogéneo para todos los distintos tipos de acreedores. El margen para que el sistema financiero pueda aceptar quitas es muy bajo ya que la deuda del sector público equivale a 3,0 veces el patrimonio de las entidades financieras aun suponiendo el neteo de la deuda de las entidades con el Banco Central con activos adeudados por el sector público nacional.

Se debería esperar aquí mayor incertidumbre en algún momento del próximo año con respecto al impacto patrimonial sobre las entidades de la negociación sobre la deuda pública. Pocas posibilidades que el sistema financiero pueda tolerar alguna quita de capital más allá de la que está implícita en la baja tasa de interés fijada para dicha deuda (3% anual promedio), y el cumplimiento del pago de los intereses al día por parte del sector público con una amortización del capital que no podría empezar hasta tres/ cuatro años vista.


El sistema financiero enfrentará un mayor sinceramiento de la situación de sus carteras de crédito al sector privado al desaparecer las restricciones impuestas por el gobierno a las entidades financieras para avanzar en las acciones judiciales. En la actualidad estas carteras se componen un 50% de deuda de individuos, un 40% de deuda corporativa y el 10% restante corresponde a las pymes.

Las experiencias internacionales han mostrado como se exterioriza el empeoramiento de las carteras de crédito luego de las crisis financieras. Argentina presentaba un stock de financiamiento irregular equivalente al 19% del total a junio ´01/ dic. 01 y en la actualidad se ubicaría en el 24%. El deterioro registrado internacionalmente debería ser menos grave en Argentina ya que la mayoría de los países que soportaron crisis financieras ingresaron en dichas crisis con mayores problemas en términos de transparencia de carteras vinculadas, normas de previsionamiento y funcionamiento de la supervisión.

Las carteras de individuos están teniendo un razonable comportamiento en términos de su recupero y en un escenario de tasas negativas para el stock de ese segmento y de mejoría en el salario real -luego de su caída del 24% en el presente año 2002- deberían, por lo menos, mantener su comportamiento. La cartera de pymes es la que se ha recuperado en una mayor proporción a través del achicamiento del negocio de descuento de cheques, y su futuro próximo estará muy vinculado a los sectores de las cuales provienen y a las empresas grandes con las cuales están vinculados comercialmente. El sector corporativo -en el cual el 30% de la deuda correspondía a las 80 empresas de mayor dimensión que tenían el 70% de su deuda corriente originada en el exterior- necesitará de una fuerte reestructuración de su deuda. Esta reestructuración seguirá a la renegociación de la deuda privada en el exterior que seguramente tendrá alguna participación en la instrumentación por parte del Estado nacional y los organismos internacionales. Las entidades locales deberán dar mayores plazos y contar con la flexibilización (usual en otras crisis internacionales) de las normas de previsionamiento.

El sistema financiero presentará, en el escenario más probable, un bajo crecimiento de su cartera de préstamos con una mayor presencia del crédito al consumo y una disminución del crédito corporativo. La limitación del crédito al sector privado luego de profundas crisis financieras ha sido mostrada por la experiencia internacional. En la mayoría de esos casos se venía de períodos de relevantes crecimientos del crédito a diferencia de Argentina donde en los dos años previos a la crisis el crédito al sector privado se había reducido un 13%.


Las restricciones en el fondeo de las entidades financieras harán que desaparezca el crédito de largo plazo, tal cual vivió nuestro país en la década del ´80. En un marco de cartera corporativa en proceso de reestructuración ésta no recibirá fondos frescos de las entidades financieras, que sí se podría volcar a incentivar el crédito a individuos de corto plazo visto su buen comportamiento en la crisis y en un escenario donde el salario real tendería a comenzar a recuperarse a partir del 2004. La cancelación del crédito al consumo ha determinado que los niveles de endeudamiento de los individuos en relación a sus niveles de consumo se redujeran claramente produciéndose una capacidad de tomar deuda cuando las entidades financieras se decidan a salir nuevamente a prestar.

En ese entendimiento las entidades más focalizadas a ese tipo de créditos tendrían un mayor dinamismo fondeándose con sus propios inversores o con esquemas de ventas de carteras a entidades de mayor tamaño pero menor presencia en este segmento de mercado. La distribución del ingreso hace que el segmento de ingresos familiares por debajo de $ 1.100 mensuales abarque el 60% de la población que recibe el 25% de los ingresos totales.



El margen financiero de las entidades será más elevado pero muy volátil. Un sistema más chico con un bajo crecimiento de la capacidad prestable elevará los márgenes, en un marco de tasas de interés nominales que dependerán de las tasas de inflación y del grado de normalización de la economía. El sistema se parecerá más al de los ´80 aunque el de los próximos dos años tendrá un porcentaje mayor con spread fijado, ya que las autoridades a principios de año definieron los rendimientos activos sobre el stock de cartera y las tasas para los depósitos reprogramados. El margen proyectado surge de un volumen de depósitos que retoman su crecimiento a un ritmo del 3,5% real anual y la renovación del 50% de los depósitos reprogramados remanentes.



  La ecuación de rentabilidad de las entidades quedará con un mayor margen financiero, con una mayor cobertura de gastos con ingresos por comisiones y su rentabilidad final dependerá de la salud de su cartera de créditos remanente en un marco de gradual cumplimiento por parte de la deuda pública de sus servicios financieros. Ello implica un sistema financiero con mayor spread, más caro en términos del costo de sus servicios pero que puede empezar a recuperar volumen lentamente a partir de tasas de interés por encima de la inflación y nuevos instrumentos de captación que den más seguridad a los inversores. Los cargos por incobrabilidad podrán ser menores en términos del activo total al haberse producido un desplazamiento de la cartera privada por parte de la deuda del sector público no previsionable.

3         En resumen el sistema financiero tiene por delante una amplia tarea por hacer y su normalización llevará un par de años. La negociación de la deuda pública y reestructuración de la deuda privada corporativa los tendrán como actor de relevancia  Una mayor confianza originada en nuevas reglas provenientes de una macroeconomía más ordenada y la aparición de instrumentos más seguros para los ahorristas serán fundamentales en esta etapa de recomposición. A partir de ello la confianza de los inversores debería ir volviendo, una parte por atractivos rendimientos y otra por el establecimiento de instrumentos más variados y seguros de captación. La gradual mejora en el fondeo permitirá y dará tiempo al avance del proceso de reestructuración de los deudores corporativos, en el marco de un comienzo de la vuelta del crédito de corto plazo especialmente en el financiamiento al consumo.



  Links:
Ver Discurso

CAPACITACION
4SEPTIEMBRE
4Tarjetas de Crédito. Relaciones Jurídicas.
4Ventas de Productos y Servicios Financieros
4Programa Anual BCRA
CURSOS DICTADOS
4Actualización Prevención de Lavado de Dinero
4Adulteración y Falsificación de Documentos,
4Aspectos Legales, Tributarios del Fideicomiso
4Calidad en el Servicio y Atención al Cliente
4Ceremonial,Protocolo, y Etiqueta
4CIRCULAR BCRA A
4Circular BCRA A-4609
4COACHING
4El Marketing Aplicado al Sector Financiero
4El Riesgo Crediticio
4Falsificación de Moneda
4Fideicomiso
4Gestión de Calidad en Entidades Financieras
4Gestión de Mantenimiento
4Gobierno Corporativo y Prevención Lavado AML-CFT
4Herramientas de Matemática Financiera
4Implementación Compensación Federal Uniforme
4La Función Cajero
4Lavado de Dinero
4Lavado y Financ.del Terrorismo
4Mantenimiento
4Medición de los Resultados en Capacitación
4Mejora Continua de los Procesos
4Mejora de Procesos de Gestión de la Información
4Negociación
4Normas Pudenciales para la Auditoría Interna
4Nuevo Proceso de Gestión del Riesgo Operacional
4Prácticas Bancarias
4PROGRAMA DE FORMACIÓN EN NORMAS
4Reclamos y Quejas
4Red de Insatisfactores
4Regulac. de Comercio Exterior y Normas Cambiarias
4Riesgo Operacional
4Satisfacción al Cliente
4Secretarias y Asistentes Ejecutivas
4Seguridad Informática
4Sist. de Gestión de la Calidad en Ent. Financieras
4TALLER Calidad de Atención y Servicio al Cliente
4Taller SECRETARIAS
4TALLER: Contact Center
4Taller:Equipos Efectivos
4Telemarketing
4Taller Práctico: BONOS
Asociación de la Banca Especializada
Buenos Aires, Argentina
Powered by E-Internet